Hay recetas que apetecen preparar solo con verlas en una película o una serie, y esta tarta de cerezas es una de ellas. Con su característico relleno de fruta y su irresistible aroma al salir del horno, es uno de los grandes clásicos de la repostería tradicional que nunca pasa de moda.
Para nuestra versión hemos querido dar todo el protagonismo a la fruta, reduciendo la cantidad de azúcar para que el sabor natural de las cerezas del Jerte sea el auténtico protagonista de cada bocado. El resultado es una tarta equilibrada, jugosa y llena de matices, donde el dulzor acompaña sin ocultar la personalidad de la fruta.
Las cerezas del Jerte son conocidas por su excelente calidad, su intenso sabor y su extraordinaria jugosidad, cualidades que las convierten en una de las frutas más apreciadas de la temporada. Además, aportan color, frescura y un toque irresistible a cualquier elaboración dulce.
La combinación de una masa quebrada crujiente y un relleno generoso de cerezas crea un contraste de texturas delicioso que convierte esta receta en un postre perfecto para compartir en familia o disfrutar durante los meses de verano.
Una tarta sencilla, elegante y repleta de sabor que rinde homenaje a una de las frutas más apreciadas de nuestra gastronomía.
Consejo: para conseguir una masa quebrada perfecta, deja reposar la masa en el frigorífico antes de utilizarla y evita hornearla previamente, de modo que absorba parte de los jugos de la fruta durante la cocción y gane aún más sabor.

Ingredientes
Equipo
Method
- Paralelamente, deshuesamos las cerezas y las ponemos en un bol. Añadimos las cucharadas de azúcar, exprimimos el limón y mezclamos todo
- Precalentamos el horno a 200º, sacamos la masa quebrada del frigorífico, la amasamos con la ayuda de un rodillo y papel film y la colocamos en el molde.
- Añadimos la mezcla de cerezas en el interior del molde y echamos unas cucharaditas de harina sin gluten en el zumo que queda en el bol donde estaban reservadas. Lo mezclamos bien hasta que quede espeso y lo vertimos en el molde.
- Para cerrar la tarta, haremos tiras en la masa quebrada con la ayuda de un cuchillo y las iremos colocando diagonalmente una a una.
- Metemos la tarta en el horno y la dejamos a 200º durante 20 minutos y después reducimos a 180º durante 35 minutos
- Retiramos, dejamos enfriar y listo para servir.
