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6 Hábitos para fortalecer la memoria

De siempre se ha pensado en la cultura popular, que llegado un momento en la edad adulta la función cerebral alcanza su punto álgido, y a partir de ahí todo va cuesta abajo. Nuestro estilo de

De siempre se ha pensado en la cultura popular, que llegado un momento en la edad adulta la función cerebral alcanza su punto álgido, y a partir de ahí todo va cuesta abajo.

Nuestro estilo de vida moderno juega un papel importante en la disminución cognitiva, ya sea por estar permanentemente expuestos a toxinas, productos químicos, una dieta deficiente, falta de sueño y estrés, que pueden obstaculizar el funcionamiento de nuestro cerebro.

Sin embargo, llevar un estilo de vida saludable puede apoyar no solo a nuestra salud física, sino que también mejorará notablemente la salud de nuestro cerebro e incluso poder generar nuevas neuronas.

El hipocampo es el centro de la memoria, y desde los años 90 se sabe que se regenera durante toda nuestra vida, siempre y cuando le demos las herramientas que necesita para poder hacerlo.

Estas herramientas se basan principalmente en el estilo de vida. No se necesita un medicamento recetado ni ningún procedimiento médico para mejorar nuestra memoria. Simplemente prueba estos 6 consejos.

 

1. Somos lo que comemos.

 

Todo empieza por lo que introducimos por nuestra boca. Los alimentos juegan un papel crucial en la memoria: verduras frescas, grasas saludables, poco azúcar y carbohidratos de granos. ¿No sabes por cual decidirte? Estos son algunos de los super ingredientes para empezar a cambiar tu carrito de la compra:

 

Curry. El curry contiene cúrcuma, una especia antioxidante y anti inflamatoria. Investigaciones han demostrado que la curcumina puede ayudar a inhibir la acumulación de beta amiloides destructivos en el cerebro de los pacientes de Alzheimer, así como romper las placas existentes. También se ha demostrado que estimula la memoria y la producción de nuevas células cerebrales.

Apio. Fuente rica en luteolina, compuestos de plantas que pueden calmar la inflamación en el cerebro, que es la principal causa de la neurodegeneración. La luteolina también se ha relacionado con menores tasas de pérdida de memoria relacionada con la edad en ratones. Además del apio, los pimientos y zanahorias también son buenas fuentes de luteolina.

Brócoli y Coliflor. Ambos son buenas fuentes de colina. La ingesta de colina durante el embarazo carga la actividad cerebral de los animales en el útero, lo que indica que puede aumentar la función cognitiva, mejorar el aprendizaje e incluso disminuir la disminución de memoria relacionada con la edad y la vulnerabilidad del cerebro a toxinas durante la infancia.

Nueces. Las nueces son una rica fuente de grasas omega-3, y se ha demostrado que invierten el envejecimiento cerebral en ratas mayores. El DHA es un tipo de grasa omega-3 que estimula el funcionamiento cerebral e incluso promueve la curación del cerebro.

Cangrejo. Una porción de cangrejo contiene una alta cantidad de fenilalanina, un aminoácido que ayuda a generar dopamina, neurotransmisores, adrenalina estimulante y noradrenalina y hormona tiroidea, pudiendo ayudar a la enfermedad de Parkinson. El cangrejo es una excelente fuente de vitamina B12 que estimula el cerebro.

Garbanzos. Una de las mejores fuentes de magnesio (aparte de las algas y las verduras de hoja verde). El magnesio beneficia a los receptores de células cerebrales para acelerar la transmisión de mensajes, mientras que también relaja los vasos sanguíneos, lo que permite un mayor flujo de sangre al cerebro.

Arándanos. Además de estar buenísimos, los arándanos son una rica fuente antioxidante que la han relacionado con mejoras en el aprendizaje, el pensamiento y la memoria, junto con la reducción del estrés oxidativo neurodegenerativo.

Grasas saludables. No todas las grasas son malas, hay algunas de ellas que son beneficiosas para nuestra salud. Entre ellas podemos encontrar las aceitunas, el aceite de oliva virgen extra, aceite de coco, nueces pacanas, huevos de gallinas camperas, salmón, rodaballo o aguacate.

 

2. Hay que moverse

El sedentarismo es una de las enfermedades crónicas que está sufriendo el mundo occidental. El ejercicio alienta a nuestro cerebro a trabajar en la capacidad óptima estimulando las células nerviosas para que se multipliquen, fortaleciendo sus interconexiones y protegiéndolas del daño.

 

Durante el ejercicio, las células nerviosas liberan proteínas conocidas como factores neurotróficos. Uno en particular, llamado factor neurotrófico derivado del cerebro (BNDF), desencadena muchos otros productos químicos que promueven la salud neuronal y beneficia directamente a las funciones cognitivas, incluido el aprendizaje.

 

Un estudio de 2010 sobre primates publicado en Neuroscience también reveló que el ejercicio regular no solo mejora el flujo sanguíneo al cerebro, sino que también ayuda a los monos a aprender nuevas tareas dos veces más rápido que los monos que no hacen ejercicio.

 

3. Stop a la multitarea

 

Parece que ahora está de moda tanto en la vida privada como en las empresas tener un perfil de multitarea para abarcar varias tareas en paralelo y acabarlas en un tiempo mínimo. Gran error, únicamente las máquinas son capaces de procesar eficientemente procesos en paralelo. La multitarea puede ralentizarte, hacerte propenso a cometer errores y olvidar.

Una investigación muestra que necesitas unos 8 segundos para enviar una información a tu memoria, por lo que si estás hablando por teléfono y llegas cargado a casa con bolsas de la compra, es poco probable que recuerdes donde dejaste las llaves del coche.

Lo opuesto a la multitarea sería la atención plena que nos ayuda a lograr un enfoque sin distracciones. Estudiantes que tomaron una clase de mindfulness mejoraron las puntuaciones de comprensión lectora y la capacidad de la memoria de trabajo.

Si te encuentras tratando de completar cinco tareas a la vez, detente y centra tu atención a la tarea que tienes entre manos. Si en tu mente entran pensamientos que te distraen, recuérdate a ti mismo que estos pensamientos son solo proyecciones, no la realidad.

 

4. Hay que dormir.

 

El sueño mejora tus recuerdos y te ayuda a practicar y mejorar tu rendimiento de habilidades desafiantes. Una mala noche acaba afectando a tu capacidad para pensar con claridad al día siguiente.

Ciertas formas de potenciación a largo plazo pueden surgir durante el sueño, lo que sugiere que las conexiones sinápticas se fortalecen mientras duermes.

 

5. Juega con el cerebro

 

Además de ejercitar tu cuerpo con el deporte, es muy importante motivar a tu cerebro con información nueva para evitar deterioros a largo plazo.

Una forma de desafiar tu cerebro es a través de juegos mentales, tanto online como de mesa. Lo ideal sería invertir 20 minutos al día

 

6. Proponte retos de habilidad

Participar en actividades útiles y significativas estimula tu sistema neurológico y contrarresta los efectos de las enfermedades relacionadas con el estrés. La tarea que vayas a realizar debe ser importante para ti y atraer tu atención.

 

 

info@saboresytexturas.com

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