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Porque tenemos miedo

Si te preguntas por qué nuestro cerebro permite que sintamos temor, desde psicología y mente y Martha de Bayle  nos dan algunas respuestas. ¿No te has parado a pensar lo contrario?, ¿qué ocurriría si el ser

Porque tenemos Miedo

Si te preguntas por qué nuestro cerebro permite que sintamos temor, desde psicología y mente y Martha de Bayle  nos dan algunas respuestas.

¿No te has parado a pensar lo contrario?, ¿qué ocurriría si el ser humano nunca tuviera miedo? El miedo es una de las emociones más básicas del ser humano, así como de cualquier mamífero. Es una emoción que cumple un papel fundamental: la supervivencia. Yo personalmente lo llamo “el sensor arácnido” como Spiderman. Sin esta sensación tarde o temprano acabaríamos muriéndonos. Sin él, viviríamos de forma tan temeraria que pondríamos en peligro nuestra vida y moriríamos a los pocos días de no tenerlo.

¿Qué es el miedo?

Una emoción básica y primaria, ya que se encuentra en todas las culturas y sentirla trae grandes consecuencias sobre el organismo. Es una emoción desagradable que nos hace sentir mal e indefensos.

El miedo sirve para sobrevivir, es un mecanismo adaptivo a un entorno que, en ocasiones, nos da motivos para temerlo. El miedo sirve para reaccionar rápidamente ante situaciones peligrosas, ya que gracias a él nos retiramos cuando existe una amenaza. Esta amenaza puede ser para nuestra vida, o para nuestra autoestima.

El miedo en sí mismo es positivo, nos ayuda a alejarnos de un suceso para el cual todavía no estamos preparados.

Si gestionaos de forma disfuncional nuestro miedo, nos frenará demasiado

El miedo es un problema cuando es disfuncional. Sentir emociones es positivo, sobretodo porque tienen algún tipo de utilidad y nosotros debemos sentir nuestras emociones con libertad en lugar de reprimirlas o tratar de controlarlas. El problema viene cuando nuestras propias emociones hacen que sintamos miedo de forma disfuncional; es decir, lo que ocurre a consecuencia de sentir ese miedo es aún peor que lo que ocurriría si no lo sintiéramos. Por ejemplo: Muchas veces nos gustaría hacer ese gran viaje, iniciar un negocio, comenzar una relación, o hablar en público, pero no lo llevamos a cabo por el miedo de lo que puede ocurrir si lo hacemos

¿Qué importancia tiene el miedo?

Nuestra felicidad y bienestar depende de las decisiones que tomamos en nuestra vida y de cómo interpretamos lo que ocurre. El miedo nos ayuda a regular cómo de grandes deben ser nuestros pasos en cada momento. Esta emoción es positiva cuando la gestionamos de modo funcional, por ejemplo, quieres correr un Maratón y tienes miedo de no poder superar los 21 km en adelante. Este sentimiento nos llevará a realizar un entrenamiento adecuado para conseguir lograr esa meta y vencerlo

Aquí tenemos algunos ejemplos de miedos existenciales en nuestro día a día:

  • La impermanencia de todo
  • los cambios en nuestras vidas
  • Enfermedades
  • Muertes
  • infortunios

Miedos que vienen de atrás

En muchos casos ocurre, que cuando éramos muy pequeños y por ende, incapaces de lidiar con los eventos que los causaron, estos miedos se transforman en traumas que permanecerán en nuestros pensamientos y tendrán como consecuencia muchos de los comportamientos que tenemos en el presente.

Puede haber muchas experiencias que se conviertan en traumas durante nuestra infancia:

  • Invasión (dureza, críticas, rigidez, cualquier tipo de violencia, ira, juicios, humillaciones, presión, expectativas irracionales, insensibilidad, bromas) Incluye cualquier tipo de invasión o falta de respeto a nuestros límites sexuales.
  • Negligencia (falta de presencia- padres que no están física, emocional o energéticamente, falta de cuidados, depresión, abuso de sustancias, ser abandonado o ignorado por uno o ambos padres, que te manden lejos, que no hablen contigo o no te escuchen).
  • Trauma ambiental. (falta de higiene en el hogar, insuficiencia de dinero para alimentos y ropa, cambios constantes, hostilidad e ira en casa o escuela). También haber experimentado guerras, desastres naturales.
  • Hospitalización y procedimientos médicos (inyecciones, operaciones, estar solo en un hospital, enfermedades, especialmente crónicas).
  • Accidentes (cualquier pérdida de control o lastimadas físicas pueden ser devastadoras para un niño).

¿Cómo sabemos que tenemos miedo?

Se puede manifestar de dos maneras:

  • Miedo activo: Cuando nuestro sistema nervioso se acelera y sobrepasa: hablamos más deprisa de lo habitual, comemos de manera compulsiva, nos movemos de un lado a otro y siempre estamos en un estado de alerta.
  • Miedo congelado: Muchas de las funciones de nuestro sistema nervioso simplemente no trabajan adecuadamente. No somos capaces de hacer cosas que normalmente hacemos fácilmente y sin esfuerzo

Cosas que nos provocan miedo

Existen varios aspectos de la vida que generan miedo a muchas personas. Aquí tienes las más frecuentes

  • Agorafobia (ansiedad anticipatoria). la agorafobia consiste en el miedo a la pérdida de control sobre la propia activación fisiológica y en los resultados a los que esto puede conducir, además del miedo a las sensaciones subjetivas de malestar que eso produciría en tiempo real. Esto es lo que explica que los ataques de ansiedad puedan aparecer no sólo en grandes espacios, sino también en un ascensor o cualquier lugar que no sea la propia casa. La agorafobia suele expresarse en cualquier sitio que se perciba como especialmente inseguro, es decir, en el que tenemos menos control sobre las cosas.
  • Amaxofobia (pánico a conducir automóviles). Se trata del miedo a conducir llevado hasta un extremo patológico, es decir, que nos crea problemas y dificultades y hace empeorar la calidad de vida de quien la experimenta. El origen de la fobia puede encontrarse en experiencias pasadas relacionadas con la experimentación de la conducción pero también es posible que se dé en personas que nunca han podido llegar a conducir por primera vez. Eso significa que en el nacimiento de la amaxofobia pueden intervenir experiencias vividas en primera persona pero también ideas preconcebidas o información dada por terceras personas.
  • Anuptofobia (miedo a permanecer soltero)Los anuptofóbicos sienten pánico a estar solteros y son capaces de aferrarse a una relación traumática de manera irracional.
  • Coulrofobia (miedo a los payasos). La fobia a los payasos suele estar muy relacionada con causas emocionales latentes en el subconsciente de la persona, con lo cual no existe un tratamiento sencillo para curar la coulrofobia. No obstante, existen distintos métodos y técnicas de tratamiento que permiten ayudar con una buena tasa de mejora a quienes padecen este miedo.
  • Eritrofobia (pánico a ruborizarse). Encontrarse en un ambiente social en que eventualmente uno puede ser el centro de atención puede desencadenar el sonrojo facial, incluso en el caso de que la atención que se recibe no sea negativa. Ante la atenta mirada de las demás personas, el afectado puede temer la crítica, el menosprecio o la humillación del grupo.Generalmente, el rubor facial empieza en la etapa de la infancia o la adolescencia, donde no es infrecuente que el sujeto haya sido objeto de mofas por su ruborización. Esto genera vergüenza en la persona afectada y convierte el rubor en una reacción vivida como negativa, al ser ridiculizada por los demás.
  • Filofobia (miedo a enamorarse). Este trastorno de ansiedad puede tener un efecto en la vida social y emocional de persona que lo sufre. En casos graves, el filofóbico puede no solamente evitar amores potenciales, sino que puede dejar de relacionarse con compañeros de trabajo, vecinos, amigos y familiares.El acto de enamorarse puede ser una de las experiencias más increíbles que podemos sentir los seres humanos, pero para un filofóbico, puede convertirse en una situación que le produce una terrible sensación de malestar y niveles altos de estrés emocional y físico. La Filofobia puede ser altamente incapacitante, y en casos severos puede conducir a una situación de aislamiento social.
  • Gerascofobia (miedo a envejecer). Una fobia es un temor irracional que afecta a la calidad de vida de la persona que la padece, y provoca que el individuo sufra ansiedad extrema. La Gerascofobia es el miedo a envejer. Las personas con este trastorno, se horrorizan con los cambios que sufren debido al paso de los años. Algunos cambios por los que sienten temor, pueden ser: llegar a depender de los demás, la pérdida de movilidad, la posibilidad de ser llevado a una residencia, los cambios en su apariencia o el gradual empeoramiento del estado de salud. El término Gerascofobia es una combinación de las palabras griegas γέρων – geron , que significa “hombre viejo” y φόβος – phobos , que significa “miedo”.
  • Hematofobia (pánico a la sangre). consiste en un miedo a la sangre (y las situaciones que se perciben como relacionadas directa o indirectamente con ella) que resulta incapacitante para llevar una vida normal. Así, la fobia a la sangre puede aparecer al ver esta sustancia, pero también al ver o imaginar un pinchazo de vacunación o una herida en la que se ha formado una costra, entre otras muchas situaciones. En definitiva, los síntomas de la fobia a la sangre tienen que ver tanto con las percepciones más básicas y “crudas” relacionadas con la sangre como con las ideas algo más abstractas que guardan relación con ella.

 

Referencias

https://psicologiaymente.net/psicologia/para-que-sirve-miedo

http://www.marthadebayle.com/v2/radio/bienestar/por-que-tenemos-miedo/

info@saboresytexturas.com

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