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Buñuelos y Huesos

Año tras año la cultura anglosajona está entrando más en nuestras casas con la noche de Halloween, pero tampoco debemos de olvidar que aquí tenemos nuestra propia cultura de la noche de todos los santos,

Huesos de Santo

Año tras año la cultura anglosajona está entrando más en nuestras casas con la noche de Halloween, pero tampoco debemos de olvidar que aquí tenemos nuestra propia cultura de la noche de todos los santos, y como buenos golosos que somos, los Huesos de Santo es una tradición que se remonta unos cuantos siglos atrás.

 

Un monje benedictino instauró la tradición de los huesos de santo como una forma de hacer olvidar a los ciudadanos la festividad pagana de los celtas, que en esa fecha celebraban el primer día del año. La forma y el nombre recordaban que esta es la jornada en la que los muertos vuelven a la tierra. Por otro lado, estas fechas coincidían con la recogida de la almendra, que es la base principal de los dulces.

 

Finalizada la vendimia, los campos quedan cubiertos de rastrojos, y la naturaleza decae para ir dejando paso al invierno. Esta “muerte ” está en el contenido de la fiesta de los difuntos que se celebra tradicionalmente el 1 de noviembre.

 

Los huesos de Santo son una “evolución” en masa de mazapán, de los que no sabemos exactamente su origen, pero cuyo origen está en la gastronomía árabe. Las primeras referencias que tenemos es una cita en un manual de cocina editado en 1611 por Martínez Montiño. Al parecer, está relacionado con el final de la recolección de la almendra, por esta época. Su pasta se moldea en forma de canutillo, a pesar de que se llaman huesos, y se recubren de almíbar, que es lo que le da ese color blanco característico. Antes se rellenaban de una masa de yema, pero ahora se puede encontrar de otros sabores. Son de tamaño pequeño pero de sabor muy concentrado.

 

En cuanto a los Buñuelos de viento, su origen puede estar en el siglo X en las comunidades de judíos sefardíes que elaboraban unos bollos fritos con harina de trigo. La introducción de estos bollos en la celebración de Todos los Santos es una modificación cristiana. Aunque diferentes autores piensan también que su origen, como muchos otros dulces podría estar en los árabes ya que era un postre favorito de los árabes que residían en Andalucía: ellos los freían en aceite y después, se bañaba en mil hirviendo.

 

Elaborados con harina de trigo, aceite y huevos que se fríe en aceite caliente. Esta masa frita puede llegar a doblar su volumen por eso se le llama ‘viento’, es decir ‘hichado’. Los buñuelos de viento se pueden rellenar de crema, chocolate… La dificultad de este postre está en la temperatura del aceite, ya que si está poco caliente la masa cae al fondo y debe procurarse que se mantenga a flote, pero si está demasiado caliente se forma una envoltura seca alrededor del buñuelo que impide que éste crezca. Los rellenos suelen introducirse después de sacarlos de la sartén mediante una pequeña abertura que se realiza en dicha bola frita.

 

Referencias

http://www.elcomercio.es/prensa/20061101/gijon/hueso-santo-milenario_20061101.html

http://gastronomia.laverdad.es/temporada/166-huesos-santo.html

http://guiagastronomika.diariovasco.com/noticias/esqueletos-muy-dulces-201210261119.php

http://www.bizkarra.com/huesos-de-santo-y-bunuelos/

http://2.bp.blogspot.com/-nod8KJkJKsg/VEaKMZNqQZI/AAAAAAAADyw/mD3H7AdgYtI/s1600/IMG_3005.JPG

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